El viernes estuve en el Plaza de Toros de las Ventas para ver las corridas. Es un espectáculo al que hay que ir porque no se parece a nada que haya visto antes. Hay otra España ahí. Gente que no me había cruzado antes en Madrid, que tiene mucha pasión por eso que está sucediendo ahí y que se lo toma muy en serio.
Es lo más parecido a la película Gladiador que podemos ver en estos días. Con autoridades en un palco que tienen el poder para indultar al toro o crucificar al torero solo mostrando un pañuelo blanco cuando la gente pide su cabeza.
Después es increíble la sensación que transmite el toro cuando entra en la arena. Un bicho de 500 kilos que cuando pisa hace temblar a la plaza. Es imponente.
Conclusión: está buena la experiencia pero no creo que vuelva a repetirla y ya saben por qué.
