miércoles, 14 de noviembre de 2012

Vietnam: Ho Chi Minh, la llegada

Apenas salido del aeropuerto la ciudad comienza a dar certezas de todo lo que uno ha imaginado de cómo puede ser una ciudad asiática. Las cientos de motitos que a toda hora transitan por las calles son como moscas que revolotean alrededor nuestro. En los lugares más turísticos la guardia civil te ayuda a cruzar la calle y no es raro ver tres, cuatro, cinco o hasta seis personas arriba de un scooter.
Saigón, así era el nombre de esta ciudad antes de la reunificación, es una ciudad poco atractiva. No hay monumentos imponentes ni edificios arquitectonicamente valiosos (seguramente consecuencia de la destrucción ocasionada por la guerra). El barrio chino quizás sea lo más pintoresco con su ritmo frenético, sus miles de tiendas, templos budas, suciedad y pelea de gallos en las plazas.

Una de las varias pagodas del barrio chino.
Salón principal del correo central con un retrato de Ho Chi Minh.
Es increíble todo lo que pueden transportar los vietnamitas en sus motos.
Vendedora muy celosa de la cadena de frío.