El viaje empezó en Malpica de Bergantiños, a unos 636 kilómetros de Madrid. A este pedazo de costa se le llama Costa da Morte y seguramente sea por el mar embravecido y los acantilados que lindan con él.
Al lado de este pueblo y de casualidad encontramos a Buño, el pueblo donde nació mi bisabuelo paterno. Son seis cuadras de largo (hay un bar por cuadra) y dos tres cuadras de ancho. Según lo que leyó Papá en internet viven 800 personas ahí.
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| De fondo Malpica de Bergantiños y un viento insoportable |
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| Rianxo |
A Rianxo fuimos porque el día anterior vimos en el noticiero que ahí estaba la feria del mejillón. Pero claro, eso era el día anterior. El lunes no quedaba nada y después de preguntarle a una señora del pueblo dónde podíamos comer y contestarnos que no había ningún buen lugar, nos metimos en uno que tenía más o menos buena pinta y no nos defraudó.
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| Islas Cíes |
Las Islas Cíes son un parque natural frente a Vigo. Para llegar hay que hacerlo en ferry y no hay coches en la isla. Es un lugar muy virgen, con buenas playas y bastante tranquilo.
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| Baiona |
Nuestro último en Galicia antes de cruzar a Portugal fue Baiona, una playa rodeada de bosques que terminan en el agua. Es un lugar de turistas gallegos, como en casi toda Galicia, que hablan gallego y nada más que gallego.