miércoles, 11 de septiembre de 2013

La primera parte de las vacaciones: Galicia

 El viaje empezó en Malpica de Bergantiños, a unos 636 kilómetros de Madrid. A este pedazo de costa se le llama Costa da Morte y seguramente sea por el mar embravecido y los acantilados que lindan con él.
Al lado de este pueblo y de casualidad encontramos a Buño, el pueblo donde nació mi bisabuelo paterno. Son seis cuadras de largo (hay un bar por cuadra) y dos tres cuadras de ancho. Según lo que leyó Papá en internet viven 800 personas ahí.


De fondo Malpica de Bergantiños y un viento insoportable
Rianxo
A Rianxo fuimos porque el día anterior vimos en el noticiero que ahí estaba la feria del mejillón. Pero claro, eso era el día anterior. El lunes no quedaba nada y después de preguntarle a una señora del pueblo dónde podíamos comer y contestarnos que no había ningún buen lugar, nos metimos en uno que tenía más o menos buena pinta y no nos defraudó.

Islas Cíes
 Las Islas Cíes son un parque natural frente a Vigo. Para llegar hay que hacerlo en ferry y no hay coches en la isla. Es un lugar muy virgen, con buenas playas y bastante tranquilo.

Baiona
Nuestro último en Galicia antes de cruzar a Portugal fue Baiona, una playa rodeada de bosques que terminan en el agua. Es un lugar de turistas gallegos, como en casi toda Galicia, que hablan gallego y nada más que gallego.